Autor: Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático.
Cada cierto número de años, el océano Pacífico ecuatorial cambia su temperatura y, con ello, altera el clima de gran parte del planeta. Este fenómeno, conocido como El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), tiene en su fase cálida —El Niño— un poderoso motor de sequías, calor y cambios en los patrones de lluvia en Centroamérica, Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC, 2021).
En la región de Centroamérica, El Niño no se manifiesta de forma uniforme. Mientras la vertiente del Pacífico y el Corredor Seco suelen experimentar menos lluvia y temperaturas más altas, algunas zonas del Caribe pueden registrar incrementos puntuales de precipitación. El resultado es un mosaico climático que tensiona simultáneamente los sistemas productivos, los recursos hídricos y la salud pública (IPCC, 2021).
Los eventos recientes como 1998, 2015–2016 y 2023–2024 han dejado una señal clara: sequías extensas, ríos con caudales reducidos y efectos en cadena sobre múltiples sectores, ampliamente documentados en análisis regionales del ICC y organismos internacionales.
El agua es uno de los primeros sistemas en responder. Durante El Niño, los ríos del Pacífico centroamericano pueden descender a niveles muy por debajo de lo normal (ICC, 2025), comprometiendo el abastecimiento, el riego y la generación hidroeléctrica. Este comportamiento está estrechamente vinculado al índice ONI, desarrollado por la National Oceanic and Atmospheric Administration, que permite monitorear la intensidad del fenómeno (NOAA, 2024).
Esto conecta directamente con otro sector clave: la energía. En varios países, la reducción de lluvias se traduce en caídas significativas de la generación hidroeléctrica, obligando a recurrir a fuentes térmicas más costosas y con mayores emisiones (CEPAL, 2016).
La agricultura, especialmente la de secano, es particularmente vulnerable. Menos lluvia y más calor afectan el desarrollo de cultivos básicos como maíz y frijol, generando pérdidas que en eventos extremos han superado el 50%. Estas condiciones han contribuido a crisis de seguridad alimentaria que afectan a millones de personas en la región Food and Agriculture Organization of the United Nations (2018).
Pero los impactos no terminan en el campo. El clima también influye en la salud. Las variaciones en temperatura y precipitación modifican los hábitats del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue. Tanto en condiciones secas (por almacenamiento de agua) como en periodos lluviosos (por acumulación de criaderos), el riesgo puede incrementarse {World Health Organization (2017)}.
Los ecosistemas forestales también responden con sensibilidad. Durante El Niño, la combinación de calor y sequía aumenta la probabilidad de incendios forestales, que pueden alcanzar grandes extensiones y generar pérdidas ecológicas y económicas significativas (FAO, 2017; GFED, 2023).
Frente a este panorama, una conclusión es clave: el ENOS no es solo un fenómeno climático, sino un factor transversal de riesgo. Su monitoreo, a través de indicadores como el ONI, permite anticipar impactos con meses de anticipación. Integrar esta información en la planificación —agrícola, hídrica, energética y sanitaria— es esencial para reducir vulnerabilidades y fortalecer la resiliencia regional (IPCC, 2021; NOAA, 2024).
Cuadro 1. Impactos sectoriales del ENOS en Centroamérica.
Sector | El Niño | La Niña |
Agua | Déficit de caudales, sequía | Exceso hídrico, inundaciones |
Agricultura | Pérdidas >50% en granos básicos | Enfermedades y pérdidas postcosecha |
Energía | ↓ hidroeléctrica (−20 a −30%) | ↑ generación hídrica |
Salud | ↑ dengue por almacenamiento de agua | ↑ dengue por criaderos |
Bosques | ↑ incendios forestales | ↑ biomasa (riesgo futuro de incendios) |
El Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC) elabora boletines mensuales sobre ENOS, para dar a conocer las condiciones actuales, condiciones esperadas y sus posibles implicaciones para Guatemala y El Salvador, pero la idea es advertir de los posibles efectos e impactos en la región. Para suscribirse a este boletín puede escribir un correo a investigador.clima@icc.org.gt.
Asimismo, para reducir los efectos e impactos del ENOS, el ICC ha realizado algunas investigaciones que ha publicado en documentos relacionados con seguridad alimentaria, adaptación comunitaria, huertos verticales, prácticas de adaptación del maíz y frijol a la variabilidad y al cambio climático que podrían utilizarse en sectores como los recursos hídricos y la agricultura — la seguridad alimentaria. Estos documentos pueden consultarse en el siguiente enlace: https://www.icc.org.gt/es/biblioteca/.
Para monitorear ENOS se pueden visitar las páginas de la Universidad de Columbia y la NOAA en los siguientes enlaces: https://iri.columbia.edu/our-expertise/climate/forecasts/enso/current/?enso_tab=enso-quicklook y https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml.
Referencias bibliográficas
Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC). (2025). Síntesis del sistema de información de los ríos de la Costa Sur de Guatemala. Promedio de caudales comparativos en la temporada seca de los años 2017-2025. https://icc.org.gt/wp-content/uploads/2023/03/250.pdf
Autor: Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático.
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