Representantes de semilleros GLFx de Perú, Colombia, México, Brasil y Costa Rica participaron esta semana en una gira de intercambio de experiencias organizada por el semillero GLFx Costa Sur Guatemala, con el propósito de conocer de primera mano los proyectos de restauración, conservación y desarrollo sostenible que se implementan en la región a través de la Red de Restauración de la Costa Sur de Guatemala, liderada por el ICC y el INAB. Durante tres días, los participantes recorrieron distintos territorios y dialogaron con comunidades, organizaciones y actores clave involucrados en la gestión sostenible del paisaje forestal.



GLFx es una red global impulsada por el Global Landscapes Forum que promueve y fortalece iniciativas locales conocidas como semilleros, las cuales trabajan en la restauración de ecosistemas, la conservación de la biodiversidad, la agroforestería, los medios de vida sostenibles y otras soluciones ambientales. A través de esta plataforma, organizaciones de base y liderazgos locales acceden a oportunidades de aprendizaje, intercambio, visibilidad, financiamiento y construcción de alianzas para impulsar transformaciones positivas en sus territorios.
La agenda incluyó visitas a diferentes iniciativas desarrolladas en Retalhuleu, Suchitepéquez y Escuintla, entre ellas viveros especializados en la producción de plantas para la restauración ecológica y productiva, ecosistemas de manglar en conservación, actividades de restauración comunitaria a través del rescate de especies nativas y experiencias de recuperación de bosques de ribera en las cuencas de los ríos Madre Vieja y Coyolate. Estos espacios permitieron compartir conocimientos técnicos y experiencias prácticas sobre restauración ecológica y gobernanza territorial.
Para Pedro Mourao, coordinador de GLFx para América Latina y el Caribe, este tipo de encuentros son fundamentales para cumplir la misión de conectar a quienes trabajan por la defensa, restauración y conservación de los paisajes en la región. “En estos días que estuvimos acá vimos restauración de manglar, restauración de bosques, intervenciones comunitarias y también la importancia de un sector privado consciente y responsable involucrado en iniciativas que buscan defender nuestros recursos naturales”, destacó.
Asimismo, Mourao resaltó que uno de los aspectos más inspiradores observados en Guatemala es la capacidad de articulación entre distintos sectores. “Lo más importante es la integración de sectores. Acá se nota muy claramente que está involucrada la academia, la sociedad civil e incluso el sector privado. Este tipo de interacción, que es tan delicada y difícil de establecer, se realiza de una manera muy responsable, combinando lo mejor de todos los mundos involucrados”, afirmó.





La visita también evidenció el valor de las redes de colaboración para abordar desafíos ambientales complejos. Los participantes intercambiaron experiencias sobre los retos y oportunidades que enfrentan en sus respectivos territorios y exploraron mecanismos para adaptar y replicar algunas de las prácticas observadas en Guatemala, fortaleciendo así el aprendizaje entre pares y la cooperación regional.
Por su parte, Clemencia Pinasco, representante del semillero GLFx Amazonía Peruana, destacó la importancia de la articulación de actores en los procesos de restauración. “Estamos acá en la Costa Sur de Guatemala, y algo que a mí me ha resaltado muchísimo del trabajo que hacen acá es el valor y la importancia de tener una red articulada entre distintos actores, desde la empresa privada hasta las comunidades, y el aporte que esto tiene en la restauración y en la conservación de ambientes tan importantes y vitales para el país”, expresó.
Este intercambio territorial concluyó con una sesión de reflexión colectiva en la que los participantes identificaron aprendizajes, posibles colaboraciones futuras y oportunidades para fortalecer el impacto de los 17 semilleros que actualmente integran la red GLFx en América Latina y el Caribe. Más allá de compartir metodologías y resultados, la gira permitió reforzar vínculos entre personas y organizaciones comprometidas con la restauración de paisajes, demostrando que la colaboración es una herramienta clave para construir territorios más resilientes y sostenibles para las futuras generaciones.